
viernes, julio 02, 2010
La observación

lunes, junio 07, 2010
Penélope

Quiero pensar que me llamo Penélope; aunque no sea así.
jueves, abril 29, 2010
Leer por gusto

Con este cuento gané el Primer Lugar Nacional en la categoría de 15 a 18 años del concurso Leer por Gusto, del Ministerio de Educación e Isabel Allende. Ese debe haber sido el día más feliz de mi vida. Gané mil dólares y varios libros, pero lo más valioso fue el reconocimiento de saber que lo que escribo por gusto, gusta a otros.
-¡¡¡VALE!!! ¡Apaga esa televisión y haz algo productivo!
Productivo/a: “1. Que produce, capaz de producir: terreno productivo. 2. Que produce utilidad, ganancia: empresa productiva”.
Con esa definición de mi diccionario enciclopédico Larousse, a los nueve años, poco podía hacer, pues carecía de un terreno y era muy pequeña para tener una empresa… Así que volví a encender la televisión…
-¡Valeria! ¡Hija! ¡¿Hasta cuándo ve tele?! ¿Por qué no hace algo útil como su madre o como su hermano?
Bueno, ahora sí tenía parámetros más asequibles, pero no por eso más agradables… Mi mamá pasaba todo el día en las labores de la casa, limpiando, cocinando, ordenando, comprando, planchando, lavando, etc, ¡¿y se suponía que yo tenía que hacer todas esas cosas también?! Pero, ¿para qué? ¿Qué íbamos a hacer con dos almuerzos? ¿O con dos bolsas con el pan? ¿Qué limpiaría yo, si ella ya lo había hecho? ¿Qué ordenaría yo, si ella ya había puesto todo en su lugar? Y en cuanto a mi hermano, bueno, no había mucho que imitar… su día de púber consistía básicamente en asistir al colegio, jugar básquetbol y tirarse en la cama a escuchar música o a leer. Yo también iba al colegio, ¿eso no contaba acaso como algo útil ya? Y juro que había tratado de jugar básquetbol con Franco, pero, o él se resistía a perder el tiempo con una jugadora tan mala, o me llegaba un pelotazo en los dientes. Me quedaban dos opciones, y el hecho de haber escuchado tantas veces el casete de Pimpón hasta rayarle la cinta, reducía todo a una sola: leer.
Leer… Mmm… La verdad siempre había escuchado decir que leer era muy bueno, pero por algún extraño motivo nunca veía a nadie hacerlo -excepto a mi padre, que parecía obsesionado con el tema-. Supuse que era lógico, entonces, omitir las cosas que nos hacen bien, como el deporte y la lectura; y abusar de las que nos hacen mal, como la comida chatarra y las pocas horas de sueño…
Pero por muy lógico que fuera para la sociedad entera, yo todavía tenía que hacer algo útil y al fin sabía qué.
En el living de mi casa había un librero con muchos títulos, unos que parecían tener sólo diez páginas y otros que eran casi mórbidos de contenido, mas esos se encontraban en la sección adulta del estante, y yo ya me había deslizado por el suelo para revisar la sección infantil que estaba en cajón inferior. Varios de los libros allí almacenados ya los había leído por el colegio, de hecho, los habían comprado únicamente por mí. Otros no sonaban muy interesantes –“Las Crónicas de Narnia”, crónicas… eso sonaba demasiado periodístico… y de Narnia, ¡¿quién era Narnia?! Definitivamente alguien con muy mala suerte, pues sus padres parecían haberla querido perjudicar con ese nombre…-; otros eran excesivamente extensos –“Canción de Navidad”, ese sí debía ser entretenido, siempre me gustó la Navidad, pero por la cantidad de hojas que lo integraban, lo terminaría para dicho feriado, y faltaba bastante aún…-; otros estaban muy empolvados, y eso implicaba antigüedad, y eso me significaba prehistoria, y eso nada que me atrajera… En mi ardua inspección me sorprendió mi padre, que parecía sinceramente feliz de haber encontrado a su hijita en esa labor; y al verme algo complicada, se apresuró a elegir algún tomo que supuestamente yo encontraría interesante. Eso debería haber sido muy simpático: ya no tendría que estar moliéndome las rodillas contra el piso, ni rascándome la nariz por el polvo; sin embargo, cuando lo veo entregarme un grueso libro, adjunto a una rotunda sonrisa, me apresuré a sacar el primer texto que tuviera una cantidad de hojas más razonable y objetar que ya me había llamado la atención aquel nombre…
-¿La Porota? ¡Ah! Ese es de Hernán del Solar… sí, es bonito… supongo que está bien para empezar…
¡¿Empezar?! ¿Empezar qué, exactamente? O sea… ¡¿eso quería decir que, después de leer “La Porota” –que no podía sonar más ridículo… genial… noventa y cinco páginas sobre una semilla…-, tendría que buscar otro?! Ay, señor… en qué me había metido…
“Era un nombre demasiado largo para una persona tan menuda. Se llamaba Beatriz María Magdalena de los Ángeles Osorio y Castroviejo. Y medía apenas noventa y siete centímetros. Por eso, tal vez, todo el mundo prefería llamarla sencillamente Porota. Y con este nombre se la conocía en todas partes”.
Bueno, al menos había descubierto en el primer párrafo que el libro trataba sobre una niñita y no sobre una planta o algo similar. Leí unas cuatro páginas más y me dormí con el libro sobre la cara. Honestamente, recordaba muy poco de lo que decían esos dos pares de planas… Si eso era “útil”, pues a mí no me parecía, y no me quedaba gran intención de continuar haciéndolo. Obviamente esas intenciones se extinguieron al escuchar continuamente las preguntas de mi padre sobre cómo iba la lectura, si me estaba gustando, si me sentía identificada con el autor o con algún personaje... Cada vez sus interrogatorios se hacían más específicos y mis respuestas prototipo, menos satisfactorias: “Sí, me gusta mucho”, “Bonito, bonito…”, “¡Súper interesante!”…
-Hijita… ¿Y terminó el libro ya?
¡Claro que no! Se podría incluso decir que ni siquiera lo había comenzado, pero si confesaba aquello, quedaría en evidencia mi mentira.
-Eeehhh… No…
-¡¿NO?! ¡¿TODAVÍA NO?! Pero si ya llevas más de un mes en ese cuento tan cortito…
¡¿Cortito?! ¿Noventa y cinco páginas, con sólo seis dibujos en blanco y negro, le parecía cortito?! Eso era algo absolutamente refutable, pero su rostro reflejaba una mezcla de indignación y desilusión: no me quedaba otra alternativa…
-Sí, pero ya me falta muy poquito… Cuando lo termine te aviso para que lo comentemos, ¿ya?
Su contestación no la conformó más de una palabra, y sus movimientos, varios pasos lejos de mí. Sí, ahora estaba forzada a terminar la historia de la Porota…
Eran las diez de la noche, habíamos terminado de cenar y de ver las noticias en familia –mi suplicio más tortuoso, pues me aseguraba con eso, pesadillas para el resto de la noche-, y luego de ponerme el pijama, me acosté junto a Paloma, mi muñequita de trapo. Extinguí la luz de mi velador, sin embargo mis ojos no conseguían imitarla, tal vez por miedo a soñar las sangrientas historias que había visto previamente por televisión, o tal vez porque mis sábanas se rehusaban a darme calor, o tal vez porque mi colchón simplemente no estaba de ánimo para brindarme comodidad… no sé… El caso es que no podía dormir, y llegué a envidiar a mi muñeca, que con sólo formar un ángulo de ciento ochenta grados, ya cerraba sepulcralmente esas bolitas de plástico que tenía por ojos.
Fue entonces cuando recordé que Porota también tenía una muñeca que dormía con ella en la misma pieza, pero en camitas separadas. Se llamaba Mimí, y era la predilecta de la niña; la llevaba a todas partes, le cantaba, le contaba cuentos, le cocinaba en su cocinita de juguete y la cuidaba a toda hora. Pero un día la pequeña se levantó de su lecho y no encontró a Mimí en el suyo, siendo que estaba segurísima de haberla dejado allí, ¿dónde se podría haber metido? ¿Cómo había podido salir de la habitación? En mis desesperados intentos por dormir, me formulaba estas interrogantes, y pronto me intrigaron tanto que decidí volver a prender la luz y leer un poco, por último para que me diera sueño…
-¡HIJA! ¡¿QUÉ HACE DESPIERTA A ESTA HORA?! ¡SON LAS TRES DE LA MADRUGADA! ¡Cierra ese libro y duérmete, que mañana tienes que ir al colegio!
¿Tres de la madrugada? ¡Imposible! Yo sólo iba a leer un ratito… Pero es que la historia de la Porota y su muñeca estaba realmente entretenida, ¡y era de verdad! El autor me reiteraba a cada momento que eso había ocurrido realmente, y ¿quién era yo para desconfiar de él? ¡Imagina! ¡Mimí le hablaba a Porota y la había invitado a ir con ella a la ciudad de los muñecos! Si Paloma me hablara a mí, sería tan lindo…
Pero yo ya estaba crecidita para andar jugando con muñecas. No era adulta, pero el hecho de confesar, entre los amigos, que aún dormía o me divertía con mis juguetes, era motivo de burla… Todos querían ser adultos. Y yo quería ser como todos…
Esa mañana, mientras íbamos en el auto, rumbo al colegio, mi padre me dio un sutil ultimátum, que me hizo entender la urgencia con la que debía terminar el cuento que tanto me había demorado en leer, porque estaba bastante floja para mis cosas; cuando era pequeña era más responsable y ahora que crezco, me parezco más a los niñitos de mi curso que no hacen nada que les sirva para el futuro; debes cultivarte para ser una persona íntegra y así lograrás todo, o gran parte, de lo que pretendas, hija mía... Por eso pasé los recreos leyendo sentada en los bancos más alejados del quiosco, pues allí se concentraba el ruido de la felicidad de mis compañeros. Muy por el contrario de lo que yo pensé, mi comportamiento no pasó desapercibido. ¿Es, acaso, ley que cuando uno requiere soledad, todos se aproximen a extirpártela; y cuando ruegas que alguien te rescate de ese estado, nadie lo note?
Las primeras en acercarse fueron mis amigas, que me incitaban a jugar en la cajita de arena con ellas, y, por algún extraño motivo que no logré comprender, sí se alejaron, pero enfadadas. Luego llegaron unas cuantas profesoras con ojos preocupados y sonrisas amables, que insistían en si me ocurría algo, o si todo iba bien en mi casa. Después llegó la monjita que siempre estaba en la capilla que me gustaba visitar para encontrar una cuota de silencio -es que a veces la felicidad ajena es TAN ruidosa...-, y me formuló las mismas preguntas que habían hecho mis maestras anteriormente. ¡¿A qué se debía todo eso?! ¿Por qué recibía más apoyo cuando agarraba un libro y buscaba un poco de tranquilidad, que cuando lloraba por las crueldades de mis compañeros? ¡Irracional! ¡Simplemente irracional!
Preferí ahorrarme comentarios, en una de esas así también ahorraba tiempo para finalizar, por fin, el tan nombrado cuento, que cada vez se ponía más emocionante: Porota había ideado un plan para salvar la ciudad de las muñecas de una invasión de murciélagos chupa-aserrín. Le mostré el libro a la monjita y pestañé un par de veces. Ella sonrió amablemente, al igual que lo habían hecho las profesoras, sin embargo no vi en sus ojos preocupación, tal vez porque los cerró... No pronunció otra palabra, mas tampoco ejecutó otro movimiento, se quedó a mi lado, imperturbable. Por mí, mejor...
Finalmente, se acercaron a mí, y a mi nueva acompañante, dos de los más valientes niños de mi curso, los únicos que se atrevían a hacer lo que todos los otros querían hacer, y me preguntaron por qué no iba a jugar como los niñitos normales. Me sonrojé. No pude evitarlo, me estaban tratando de anormal por darle en el gusto a mi padre con su endemoniado acto útil, que ahora también me daba en el gusto a mí, arrastrándome a la anormalidad. La monjita abrió los ojos y, pasivamente, como siempre, se dirigió a ellos:
-¿No la ves que está leyendo?
-¿Y por qué lee? Eso es súper fome.
-Porque le gusta la literatura, como a los grandes.
Sus últimas cuatro palabras aseguraron un respeto, de parte de todos mis compañeros, por el resto de la enseñanza, que todavía le agradezco a esa monjita que no logró enseñarme más oraciones que el padrenuestro y el avemaría.
La Porota salvó la ciudad y le asignaron el título de Muñeca de Trapo Honoraria para siempre jamás. Mi padre fue feliz por los pocos minutos que duró nuestra crítica literaria, y luego su carácter se volvió exigente y menesteroso de sonrisa, a la espera de mi próxima lectura, que esta vez pretendía escoger él. Paloma recibió la atención que yo había dejado de darle por vergüenza a ser quien era: una niña aún. Y yo… Yo cerré mi niñez en esas páginas, y abrí mi madurez en otras. Guardé todo lo relacionado con ese mágico mundo de las muñecas y las tacitas de té en un título que debo haber leído unas cinco veces, en busca de la inocencia que me obligué a perder, para ser grande, para ser como todos…
Qué paradójico pensar que lo que empecé a hacer para ser como el resto, me llevó exactamente a un grupo poco popular; a un grupo reducido de aficionados a la literatura, que juegan a ser escritores, que fantasean con la idea de un título propio en una librería, y que luego ríen sonrojados de sólo haberlo pensado; a un grupo de tímidos aficionados que hoy escriben sobre lo que les hizo sentir un relato específico, algunos en busca de un premio, otros en busca de reconocimiento, habrá algunos que lo hacen en busca de asesinar el tiempo con algo productivo… yo lo hago en busca de una reconciliación con mi niñez, con la Porota, con Paloma, y con todos los libros de mi estante, pues los juzgué por la cantidad de páginas o sus nombres, y no por su contenido.
“La Porota”… ¡¿Qué clase de libro es ese para el análisis de una adolescente de diecisiete años, aspirante a escritora, postulante a un concurso de Isabel Allende?! Simplemente el mejor que pudo escoger. Porque habría sido muy pomposo escribir profundos análisis con rasgos de tesis de título, con densas narraciones sobre extensos textos clásicos y mundialmente reconocidos autores, y puede que resulte efectivo para el ganador de este concurso, pero yo leí que el propósito de éste era ver el efecto de un libro en el participante, y, para mí, “La Porota” produjo uno de los efectos más preciados: leer por gusto.
viernes, marzo 12, 2010
Capricho de corazón vacío

lunes, febrero 08, 2010
Miré a mi alrededor
Miré a mi alrededor y no vi a nadie que me esperara. Miré al pasado y vi a todos los que fueron mis amores, enamorados. Miro al futuro y no veo cómo las cosas podrían cambiar... Me siento tan sola. Las amigas me alegran la cara, pero no el corazón; este corazón que tengo vacío, descolorido, entregué todo cuanto albergaba a los que me tomaron la mano con una promesa y una ilusión, todo, tanto, que ya no le quedan ni latidos ni color...¿Será que gusto tanto del amor pero no sé amar? ¿Será que mi cariño es amargo? Porque yo los quise tanto, y todos se fueron a otros brazos, a otras caricias mejores tal vez... serán más felices con ellas tal vez... pero yo los quise tanto... y fueron míos, durmieron en mi regazo, los cuidé como al tesoro más preciado, dijeron que me querían tanto, y no pude retenerlos, se me escaparon entre los dedos, se fueron, me dejaron...
Extraño amar, me duele este corazón vacío, que de vacío ni duele, pero que echa de menos amar. Mas miro a mi alrededor y todos los corazones están emparejados, y los que podría anhelar no deparan en mi voz. Miro al pasado y todos los que fueron mis enamorados no quieren una segunda oportunidad. Miro al futuro y todo lo que veo es soledad... me siento tan sola... Tan sola que cierro los ojos para no ver más, no ver lo que no tengo, no ver lo que perdí, no ver lo inalcanzable y no verme la cara cruzada de llagas aguadas, no verme las manos impotentes que tienen tanto amor que entregar y que nadie quiere. Siento que se me va a podrir el corazón de tanto amor sin nombre, como agua estancada que se pone verde al no poder entregarse al río, al mar... Me ahogo en el estanque de mi pecho y me sentencio a la ceguera, porque estoy tan sola, y duele más porque no siempre lo estuve, porque cada beso fue un paso en el camino, porque nadie tomó mis labios como último destino…
Miro a mi alrededor y no hay nadie que busque mi proximidad. Miro al pasado y no hay nadie que espere mi retorno. Miro al futuro y no hay nada, porque mis aguas no fluyen, porque nadie querrá beber aguas envenenadas…
sábado, enero 02, 2010
Estrella de los Solitarios

martes, diciembre 01, 2009
Ruido Ambiente

domingo, octubre 25, 2009
Arrebato de perdonar
Ha habido veces en que he estado dispuesta a perdonar, en que escucho su voz y sé que la extraño, en que me encuentra su risa y recuerdo cuando yo la provocaba. Entonces, un impulso súbito de acercarme y confesar que no importa, que carezco de todo orgullo propio, un arrebato de perdonar.Pero pronto recuerdo que no hay interés en mi disculpa, que no existe la mínima intención de recibirla, de recibirme… y me quedo aquí, con mi orgullo aparente, con mi soledad evidente.
Tal vez es obra de una sabiduría superior, una gracia medieval, que impide la enmienda de la amistad, pues probablemente nunca fue tal. Y así en el silencio son estériles las diferencias, no pueden nacer las peleas… tampoco las sonrisas… no surge nueva vida, pero tampoco heridas de muerte.
Su timbre suena en mi aire, y a veces me dan ganas de perdonar; sin embargo, en mi soledad estoy a salvo, aquí estoy a salvo.
miércoles, octubre 14, 2009
Admiración
Tal vez carecer de inteligencia y pertinencia es una virtud. Tal vez le deja espacio ese vacío para la belleza.
Y tan magnificente es el espíritu de él que no sólo admira aquel ser que, tal vez erróneamente, desprecié, sino además lo pretende y canaliza sus sonrisas a proliferar las de ella, aboca sus esfuerzos a la comodidad de ella, que nada perturbe, ¡que nada perturbe!, que nadie inmute su vacío rebasado de encandiladoras linduras…
viernes, septiembre 18, 2009
Conjuro de amor
Con esta mano que acariciaste paciente dedo por dedo, en esta noche de luna llena, derramo la certeza de que volverás. Tú no lo sabes, pero volverás, para aprender a amar, y hasta que tus pasos no te traigan a mí todos tus caminos serás monótonos, sin pena, sin dicha, sólo sonrisas y lágrimas, ningún gesto reflejará la verdad de tu alma y ningún espejo tu identidad, sin poder conocerte ni entregarte jamás. Tus pies se cansarán, las piernas blandas, no existe en el mundo cama que pueda brindar a tu cuerpo reposo, y el alivio sólo llegará cuando tu mente recuerde mi nombre y me busques y me encuentres. Volverás, y el alivio se convertirá en sopor, y el sopor en hermoso y reparador sueño.Con esta boca que te enseñó placeres tibios, en esta noche de luna llena, grito que me amarás. Porque yo vivía mis días y tú los mezclaste con los tuyos, porque te ofrecí risas y tú me pediste un te quiero, porque te pedí compañía y tú planeaste un futuro, porque me conformaba con tu voz preguntando por mi estado, y tú me regalaste sorpresas sólo posibles en cuentos de hadas… por eso me amarás, porque ahora, mientras te vas, y mientras te alejas sin que se te oprima el pecho, sé que no estás listo para eso, pero volverás, porque tú mismo escribiste el conjuro y elegiste mi voz, y ahora que te tapas los oídos, la luna danza conmigo y nos reímos porque siempre has dado el primer paso, porque siempre eres tú el que busca mis labios y el que sin previo aviso se congela asustado diciendo no te amo, dejándome con los brazos estirados. La luna lo sabe, una estrella se lo contó, la estrella que te trajo y que reconocí en tus ojos alumbrados de pestañas de sol. La Estrella de los Solitarios no se equivocó, ella sabe que eres tú, y yo sé que volverás, porque este es tu conjuro de amor, esta es la magia con la que teñí tu cuerpo, con mi lengua cada rincón.
Volverás niño, volverás cuando seas hombre, cuando lo hayas v
ivido todo siendo siempre un visitante, porque yo soy tu tierra, porque en mi vientre está el fuego que calentará tus manos, porque ya has conocido la profundidad de mis ojos almendrados, porque has provocado el gemido intenso y la lluvia de felicidad, porque puedes correr toda tu vida, pero volverás, porque necesitas aprender a amar, porque nunca imaginaste mujer de uñas fuertes y caricia de mar, porque jamás escuchaste vociferar teamos a un huracán, ni saboreaste besos dulces en el desierto inmenso, en el sentimiento eterno.En esta noche de luna llena, con estas manos y esta boca mía, esparzo la luz blanca del conjuro que tendrá tu pecho atado, dejándote vivir en libertad siempre sediento, y cuando te hagan hombre los tambores del tiempo, volverás por el sorbo de vino de mis caderas que te embriague de la valentía que necesitas para desanudar los lazos de cargas añejas, ajenas. Sólo entonces tendrás la fuerza para admitir que hace años me elegiste para amar.
En esta noche de luna llena, existes tranquilo mientras te olvido, y a mi me tranquiliza la Estrella con un guiño, recordándome el único motivo por el que te dejo ir con un suspiro: el conjuro que llevas en la piel, en cada lunar, un conjuro de amor con mi nombre… tú no lo sabes, pero volverás.
jueves, septiembre 03, 2009
Dilema de hospital
Tengo que hacerlo, pero no sé si estoy preparada.Sé qué veré en la habitación 24 a la vuelta del pasillo, me han narrado todas sus alucinaciones y descontroles corporales, me han mantenido informada sobre la forma en que lentamente se transforma en todo lo que siempre temió, no será ninguna sorpresa, mas no creo estar preparada…
Y surge el dilema y los sentimientos encontrados: verla una vez más, quizás por última vez, o conservar su recuerdo digno.
Estoy sentada y miro el pasillo por el cual desaparecieron mis papás. Debo reconocer que fue un alivio que el número máximo de visitas fuera dos, y casi una satisfacción renunciar a entrar primero. Miro el pasillo eterno, y sé que tengo que cruzarlo, sé que tengo que ser fuerte y ser el apoyo para la mamá, que tú a la distancia no le puedes brindar, te prometí estar de pie, muy firme y derechita a su lado, pasara lo que pasara, pero me tiemblan las piernas ahora que veo cómo vuelve por el pasillo el papá: viene a cederme el turno de ver a nuestra abuelita amarrada a una cama de hospital, creyendo que tiene veinte años y que se va a casar, pidiendo que le saquemos las manos de los bolsillos que tiene tan apretadas que no se puede mover, llorando porque cree que la agarraron a palos en el patio.
Miro el pasillo eterno -aunque podría asegurar que el papá se acerca a toda velocidad-, y pienso que debo cruzarlo, porque probablemente ella no logre hacerlo nunca más… dos semanas dijo el doctor…
No quiero que no recuerde mi nombre, no quiero que dude si me quiere o no, no quiero ver el vacío en sus ojos y la confusión en todos los gestos de su rostro, ¡no estoy preparada! Podría negarme a entrar, podría decirle a mi papá que no puedo, que él acompañe a mi mamá, y así conservar el recuerdo de esa abuelita cariñosa y buena para reírse, de esa Belita que amaba con todo su ser al Tata… ¡No estoy preparada! Sin embargo, ella no me esperará a que lo esté.
No hay dilema que resolver, pienso, mientras mis tacos hacen eco por el pasillo eterno. Un último respiro para despedirme de la imagen tierna que tenía, antes de entrar a la habitación 24.
miércoles, julio 29, 2009
Tu más preciado secreto
débil, afortunada y linda
que tiene a tu mano derecho.
Y aunque yo puedo tener todo tu cuerpo
y los placeres que él sutil puede crear,
envidio a esa niña, porque puede crecer,
pero yo no puedo volver atrás.
Atrás, donde obligué a mi niñez a huir, a morir,
donde mi único juego era pretender ser mujer.

Cuando fui niña no me quisiste, y ahora que ya no lo soy,
sólo te enamoras de pequeñas indefensas.
Por eso yo la envidio, porque aunque yo soy tu más preciado secreto,
ella es tu más absoluta verdad.
Perdimos nuestro momento, querido, lo dejamos pasar;
yo nunca volveré a ser una niña
y tú nunca podrás vivir tus días
con alguien que se sepa cuidar,
necesitas ser más fuerte que tu amada por tu maldita inseguridad,
yo necesité hacerme más fuerte para defenderme de las malditas burlas.
Hoy sólo nos queda este amor muerto,
que ya tuvo principio y final,
hagamos el amor una vez más,
Nos lo debemos,
como capítulos que nos saltamos para avanzar.
En esta cama eres el más fuerte,
tan hombre, tan intenso en tu besar,
te aferras a mí con ese deseo que me debes,
con esas ganas de haber sido el primero,
y yo con mi entrega sumisa porque quise tanto que lo fueras.

No importa nada el futuro,
El tuyo es con esa niña, el mío con otro:
nuestros labios se buscan por el pasado,
nuestras manos se aventuran por lo que debió pasar
y nuestros cuerpos se unen por hacer justicia a la historia de nuestro primer amor,
que por miedos infantiles nunca sucedió.
jueves, julio 09, 2009
Para cuando vuelvas
Para cuando vuelvas quedan guardadas cada una de nuestras fotos en un cajón chico,y con ellas todos los besos que les di en tu ausencia.
Y cuando vuelvas volveré a dormir con el peluche tibio
que me regalaste un día de sorpresas.
Para cuando vuelvas reservo el último suspiro de mi perfume fino
y no compraré otro para que no confundas mi cuello.
Para cuando vuelvas mi mejor vestido
y los aros de plata que me obsequiaste un catorce de febrero.
La sinceridad de mis gemidos
quedará reservada para cuando vuelvas,
y sólo entonces amor y placer sonarán como una única palabra.
Mi cuerpo será sometido a la escasez y a la fuerza, a riguroso masoquismo,
para estar bella para cuando vuelvas,
vuelvas a casa.
Para cuando vuelvas dejaré las visitas a todos los lugares bonitos e interesantes,
mientras tantos mis pies me llevarán solo a los que sean imperantes,
¡la rutina una forma de vida!,
y la sorpresa de tu retorno la esperanza de mi monotonía.
Callaré mis miedos y pausaré mis sueños,
pero seguiré viviendo
para estar aquí para cuando vuelvas;
y entonces te lo contaré todo,
la boca que hoy miente estar bien te confesará a gritos locos
que tuvo pánico a la soledad y a lo irreversible de tu decisión,
y que me prohibí llorar cada lágrima
para cuando vuelvas liberarlas todas en tu abrazo arrimada.
No he botado el boleto del cine
ni el vaso de dulce de leche cream,
porque aún bebo de su recuerdo,
y reemplazo por silencio los improperios
que te mereces por tirar nuestro amor por el suelo
y los convertiré en hermosos versos
que recitaré en tu oído cuando vuelvas.
Para cuando vuelvas escribo estas líneas,
para que cuando estemos juntos las leas y te rías.
Y si nunca vuelves, al menos quedará este texto,
testimonio de cuánto te quiero,
y la belleza redactada de cómo en esta espera ingenua, tonta esperanza, me muero.
viernes, mayo 29, 2009
Él y Ella
Ella pugnaba con sus labios para que la dejaran modular más veces más rápido te quiero, te quiero, te quiero, te quiero y no se notara que estaba conciente de pronunciar palabras que significaran menos.
domingo, mayo 10, 2009
Desaparición o Espejismo
¿Dónde estás, mi amor? No pudiste desvanecerte en el aire, nadie puede, y nadie puede extirpar un sentimiento de forma tan radical, como si jamás lo hubiera sentido.¿Qué clase de hombre-témpano, de mente malvada, puede tomar una decisión de término sin que se le oprima el pecho, sin titubear un momento, sin meditar, ¡al menos!, una segunda oportunidad?
¿Dónde estás, mi amor? ¿Dónde las manos alborotadas, imantadas a mi piel? ¿Dónde las risas nerviosas, espontáneas? ¿Dónde tu demanda de mi tiempo, la exigencia de ver mi rostro y dormir junto a él? ¿Dónde el arrebato de raptarme, de venirme a buscar, de darme un beso, de tener derecho absoluto sobre mi cuerpo? ¿Dónde la malicia tierna, la mentira hermosa, el plan secreto para provocar la sorpresa en mis ojos, el ahogo en mi boca? ¿Dónde tu devoción por la belleza de mis ojos? ¿Dónde tu dedicación, dónde tu intención de aprender a amarme? ¿Dónde la certeza de que este es el momento perfecto, de que la vida insiste en juntarnos, de que ella conspira y maquina para que seamos una bella historia de amor? ¿Dónde? ¡¿Dónde?! ¿Dónde está? ¿Dónde estás, mi amor?
Tal vez fui yo… Tal vez espanté la esperanza, arruiné el plan maestro de la vida. Porque cuando vi tus ojos brillando con la misma intensidad, el mismo fulgor que los míos, me arrojé, abracé la belleza y la posibilidad, no esperé un segundo, no comprobé si era un espejismo o si era real, me lancé sin miedo a morir, ansiosa de ser feliz… ¡Lo siento! ¡Soy así! Y estoy aquí, ¿y tú? ¿Dónde estás?
¿Dónde estás, mi amor? ¿Dónde estás? En el futuro, quizás.
domingo, abril 19, 2009
A ti te trajo una estrella
llenándome toda la cara,supe que era verdad lo que creía:
a ti te trajo una estrella.
Debes haber escuchado alguna vez la leyenda de las Tres Pascualas,
las hermanas que se ahogaron en el lago de Concepción
por la pena de enamorarse de un mismo y traicionero amor…
Dicen que la luna se compadeció
y que sus almas subieron al cielo en forma de estrellas,
desde donde aún esperan
que vuelva el hombre que las besó
a cumplir su promesa,
formando el también conocido como Cinturón de Orión.
Pero no creo que hayas oído la leyenda de la Estrella de los Solitarios,
que brilla intensamente en línea recta bajo la hermana del medio.
Esa es el alma de un campesino amigo de las tres Pascualas, que siempre las amó,
esperanzado de que alguna de ellas le correspondiera su sincero sentimiento
que mantenía en silencio
como un secreto.
La leyenda cuenta que murió de pena junto al lago,
solo y desconsolado,
por no haber podido salvar a ninguna de las tres del suicidio.
La luna le permitió estar cerca de ellas, con el más intenso brillo.
Dicen que si tu corazón está herido y en soledad,
puedes pedirle a la Estrella de los Solitarios
a las doce de la noche del último día del año
que te traiga un amor sincero
para estos meses nuevos,
y que la pena quede sólo como un recuerdo,
junto a los meses viejos.
Y dicen que al poco tiempo,
te envía a la persona correcta,
porque él la vio desde el cielo…
Yo le pedí, mientras estallaban los fuegos artificiales,
que ahogara en el lago mi pena,
que si podía
que me enviara al amor de mi vida,
pero que me conformaba con su soledad brillante,
con mi corazón en paz.
Y entonces al poco tiempo te vi llegar,
y permutaste mis lágrimas por sonrisas,
alegrándome los días,
esperanzándome la existencia…
alegué coincidencia,
pero ahora que iluminas la cara mía
con sólo abrir tus pestañas crespas,
debes tener en los ojos el mensaje del astro,
que me indica que fue el Solitario:
a ti te trajo una estrella.
jueves, abril 02, 2009
Tenue
La tenue luz de la calle, que intrusa se asoma por la ventana, a penas te acaricia la espalda. La habitación en penumbras y tus dedos ciegos dan a luz una melodía que llevará mi nombre.Yo te observo, y me dejo amar por el piano que toca toda la piel de mi cuerpo con su música, mientras el tuyo se mueve involuntariamente para crear, para dirigir solemne diez soldados con órdenes estrictas de consentirme. O eso quiero creer…
La tenue luz a penas te acaricia la espalda, pero yo no logro verte titubear. Tus manos se deslizan por terreno conocido, logrando el sonido deseado a oscuras, sin errar, casi molestándote cualquier atisbo de luminosidad, a punto de gritarle a la tenue que no te toque más.
Yo tampoco necesito ver para la certeza inequívoca de lo deseado, pero sí para osar la cercanía en un movimiento, somos un nosotros y al mismo tiempo, terreno desconocido, país extranjero, ajenos… Tus manos jamás me harán canción, las mías nunca te harán poema.
La tenue luz a penas te acaricia la espalda, el piano me acaricia toda y yo no logro tu caricia. Es evidente en plena oscuridad. Sigue tocando esas teclas, amanecerá igual.
domingo, febrero 22, 2009
¿Qué es lo debido?
Todo a su debido tiempo, dicen,pero también los he escuchado aseverar que el tiempo es relativo.
¿Qué es lo debido,
si hay noches que parecen años y meses que saben a suspiro?
Él tiene que ser lo debido,
y el tiempo sólo un capricho
de esa eterna niña
que nos ve a todos envejecer: la vida.
Él tiene que serlo, ser lo debido
o un perpetuo castigo,
porque la niña sigue cruzándolo y sacándolo de mi camino,
embaucándome con un momento de felicidad
para que después el latigazo de su nueva desaparición duela más…
o para que cuando finalmente se quede, yo lo sepa valorar.
¿Será que esta vez sí se quedará?
¿O será que esto no es el juego planeadísimo de la sabia,
sino sólo un montón de coincidencias sin más sentido que el la obsesiva racionalidad le logra dar?
Y si esto no es más que una casualidad,
me alegro de que existan tales
porque bien se quede o se largue
para mí él es lo debido
y cuando se me escapa de la boca un te quiero mi niño
me queda en los labios sabor a destino.
domingo, enero 11, 2009
Sólo léelo y devuélvemelo
Mira el paisaje, sólo edificios y gente, y yo lo miro a él mientras gira su ángulo de visión, regalándome el conocer sus pestañas largas que protegen ojos cuya tonalidad y lágrimas tal vez siempre me sean un misterio, porque tal vez nunca pueda verle completamente y saber si es posible que un rostro atractivo acompañe esa espalda imponente e ideal, un día cualquiera, en una micro más, dentro de la rutina de la gente normal.
En un bostezo se denuncia la magnitud de sus manos que cubren una boca muda a mi existencia tal vez para siempre, irreversiblemente. Tal vez…
En fin, ¡que se quede con su rostro!, conocimiento que me será prohibido a perpetuidad; él tampoco nunca sabrá bellezas de mí, la hermosura de un poema dramático, de mi intento desesperado por alcanzar los trancos de sus pasos antes de que me robara sus rasgos el cierre irremediable de las puertas del metro, antes de poder estirarle mi brazo y entregarle esta hoja que tiene en su última línea mi correo y una petición: “Sólo léelo y devuélvemelo, por favor”, bajo riesgo de perder lo único que tengo de ese hombre: un boceto imaginado, un retrato hablado de su perfil, para mí la más absoluta verdad de ese hombre, del que, sin jamás verle completamente el rostro, me enamoré.
miércoles, diciembre 24, 2008
Carta de despedida
viernes, octubre 24, 2008
Tus chaquetas
lunes, septiembre 29, 2008
Cumpleaños
Abres los ojos un día más, se cumple un año más de existencia, y eso lo hace especial. Toda la jornada en la exaltación de tu persona, esperando que el mundo recuerde un número entre trecientos sesenta y cinco.El regocijo del nacimiento, a medida que se acumulan las horas, encuentra el ocaso en la angustia de la indiferencia, del olvido… Una y otra boca dijeron feliz cumpleaños al pasar, nadie aún planea una fiesta sorpresa, se suman velas y cada vez son menos los que entonan la melodía previa al soplido. Cada regalo evidencia que nadie sabe lo que quieres; sonríes por cortesía y por la cómica imagen que tienen de ti… ¿será que ni los que se molestaron en asistir a tu celebración te conocen?
Empieza la cuenta regresiva de tu día especial, que sólo podía serlo si los demás se proponían hacértelo tal, y tu felicidad, como en calidad de recién nacido, depende de las atenciones de terceros: el cumpleaños no es un festejo, es una prueba de fuego a la amistad, al cariño.
Mañana también abrirás los ojos, y entonces, que ese amanecer sea especial, sólo dependerá de ti.
sábado, septiembre 13, 2008
Un par de audífonos
Bocas moviéndose sin emitir sonido y cabezas asintiéndole a la nada rítmicamente, todos escapando de la cacofonía de la ciudad -o de sus pensamientos- para reemplazarla por reguetón, una canción romántica o el Rumpy.Dedos en el pasamano siguen una música para los espectadores imaginada: ¿síntoma de locura o consecuencia inevitable del avance tecnológico?
En los oídos de Santiago un par de audífonos y, en la imaginación, el videoclip que puede ser la vida, el vocalista en el que te puede convertir un mp3.
Todos los santiaguinos cantan y bailan, pero sólo para sí mismos y en silencio.
jueves, agosto 21, 2008
Como una pesadilla
Era una noche que empezaba sin parecer precederle un día. Y eran mis ojos sobrevivientes de un húmedo descontrol, con graves secuelas para sus proporciones. Era un amor y millones de detallados sueños, pero era una voz que se había robado la del protagonista de todos ellos; tiene que haber sido eso… porque dijo cosas terribles.Eran palabras nuevas en la boca que tanta dulzura me dio, aseveraciones a mi mente impensadas, desgarradoras puñaladas. Era una pesadilla, pensé, y no esquivé los golpes, asumiendo que la sangre era un producto de mi imaginación. Era horrible. Y fue peor. Porque mi propia voz me fue alquilada, a cambio del regocijo amargo de la venganza; tiene que haber sido eso… porque dije cosas terribles.
Éramos los que se amaron tanto, poseídos por un espíritu maligno, desesperados, haciendo daño, echando a la basura años. Era el fin.
Todo era como una horrible pesadilla. Pero ya desperté. Ya desperté.
sábado, agosto 09, 2008
Dicen que Dios es amor
Con un suspiro ahogado reprimo en un pecho vacío mi angustia, y me someto al capricho irónico del amor... o de tus designios, mientras él se somete a ti.miércoles, julio 02, 2008
Princesita hermosamente triste
Princesita hermosamente triste, de sonrisa eterna, de mirada disfrazada de altiva, por favor, descansa. Descansa del encantamiento de ser siempre perfecta, de estar siempre bien, no fue una pesadilla, dragones endemoniados te desgarraron por dentro, y aunque ya se hayan apagado sus fuegos, la herida, que no modificó la belleza de tu cuerpo, sigue quemando tus sueños.Princesita hermosamente triste, regálate los diamantes líquidos de esos ojos que pretenden olvidar lo que vieron, deja que broten, brillarán en tu rostro con deslumbrantes destellos, con una sonrisa de verdad, romperán el hechizo y tu condena a la perfección. Regálate los diamantes y viértelos majestuosos en tu vientre, de donde nacerán ángeles alados, no serás perfecta, pero serás feliz, princesita hermosamente triste, serás sólo hermosa, porque el único fuego que prevalecerá es la calidez de un amor sincero del principito al que le confesaste la falsedad de tu mirada altiva, la muerte de tu risa… al que te permitiste amar.
¡Y que el rey y la reina lo sepan! Enviarán raudos unicornios morados que volarán a rescatar tu pena, reina serán algún día, tan bella, y el reino entero preferiría que fueras una pordiosera, venderían el castillo y sus siervos para conseguir tu felicidad a cualquier precio, por eso, princesita hermosamente triste, descansa, no temas dormirte en tu lecho, que los principitos sinceros despiertan a las princesas con un beso de amor eterno.
jueves, mayo 01, 2008
Un hombre, un beso
Los hombres son besos. Besos dados, vencidos, caducados, o besos por dar, negar, disfrutar, arrepentir. Eso son los hombres, cada uno que pasa es un potencial besador, un sí o un no, una sonrisa o una lágrima, y todos besos que diste, que quieres dar o que quieres evitar.martes, abril 08, 2008
Expíame
Primer amor maldito, ¡ya no te amo! Pero cada cierto tiempo tu rostro aparece súbitamente entre pensamientos descontextualizados, y me acosa, se fija como un presentimiento, sin razón aparente tu nombre se queda junto a mí y me pregunto cómo estarás, si has superado tu pena, si has encontrado un sueño… Mas junto a mí hay otro amor que sí amo y que no merece que te piense tanto… Te borro, te olvido nuevamente y sigo viviendo; no obstante, la vida es traviesa y cruza por mi camino hombres con un extraordinario parecido a ti… una vez vi por ahí caminando tus lentes, en una micro viajaba tu perfume, en un pasillo esperaba tu peinado excéntrico… y yo un asombro sincero; luego miedo. ¿Qué hace tu recuerdo mezclado en mis días, maldito primer amor? ¡Ya no te amo! Ya no te odio… Entonces, ¿qué haces aquí?jueves, abril 03, 2008
La historia de un Tú y un Yo
La señorita amaba incondicionalmente, perdidamente, pero nunca fue correspondida, porque ellos besaban a una persona que no existía, ¿cómo iban a amar, si al mirarla sólo veían una máscara vacía?
Un día conoció a un caballero fuerte, ganador de varias batallas, indiferente a todas las que no le merecían causa. Heroicamente llegó a salvarla el día que no se disfrazó: tragedia total, desnuda todos supieron cómo herirla, se miró al espejo y no supo si era realmente una señorita… ¿quién era? Un montón de lágrimas, preguntas y amor truncado: eso era. Él la abrazó hasta que su rostro ingenuo sonrió con sonrisa propia. Y fueron felices.
El abrazo aflojó entonces. El fuerte caballero ya no tenía fuerzas para seguir protegiendo, dijo misión cumplida y se fue. La señorita lo buscó, sin caballo y sin espada, salió tras él.
-¿Dónde estabas? ¿Por qué te fuiste?
-Porque las tormentas caen sobre mí, no te empaparé con ellas.
-No, no lo harás, porque yo secaré cada gota. No puedo evitar que llueva, pero puedo ser tu refugio mientras escampa.
Y entonces hubo muchos diluvios y sequías, pero descubrieron que las historias de amor no tratan sobre caballeros que rescatan señoritas, sino sobre personas que acompañan mutuamente sus días… y los días cambian de clima. Si este amor sobrevivió un verano, un otoño, un invierno y una primavera; entonces sobrevivirá la vida entera.
